|
La Plata-Riachuelo-Colonia-La Plata, 6-11 de enero de 2009
Daniel D’Angelo
Teníamos planeado hace un tiempo hacer unas mini-vacaciones a bordo del Sirius en
Riachuelo-Uruguay para las cuales emplearíamos 6 días. Como seria la primera
vez que estaríamos tanto tiempo en el barco, fuimos preparándolo de acuerdo a
lo que consideramos necesario.
La idea era partir el martes 6 de enero antes del amanecer para navegar un poco de noche pero
la carga de las provisiones, agua, bote auxiliar (el Siriusito), reposeras, sombrilla, juguetes
y bicicletas llevo mas tiempo del pensado y acabamos partiendo a las 8 de la mañana.
El auto fue lleno a full de cosas y dentro del barco ni se notaba donde estaban!!...es mas…sobraba
muchísimo espacio, ocupamos el 10% de la capacidad de estiba!!
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
Con el waypoint de la boya de recalada de Riachuelo cargado en el gps hicimos un rumbo directo aunque
nos costaba creer lo que nos mostraba la ruta ya que no conseguíamos ver la entrada
al Riachuelo aun con binoculares!
La navegación fue muy tranquila y a vela todo el tiempo solo apoyándonos en el
motor al llegar a la costa uruguaya que, como de costumbre al mediodía, carece de viento.
Cuando tuvimos la boya de recalada a la vista, pusimos proa al viento, bajamos las velas y
entramos tranquilamente a motor por el estrecho canal franqueado por dos escolleras de piedra.
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
A medida que avanzábamos observamos que el lugar estaba muy concurrido llegando a
contabilizar mas de 90 embarcaciones, la mayoría de ellas veleros. Saludamos a un par
de barcos conocidos y continuamos rumbo al muelle de madera para dejar los papeles en la prefectura
uruguaya y de paso conocer un poco el lugar. Luego retornamos y nos fondeamos cerca de la entrada
al Riachuelo, amarrados por proa a un árbol y por popa con dos anclas. Después
de terminar con el fondeo, coloque la carpa para tener sombra y Carina preparo el almuerzo.
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
Riachuelo es un lugar al que hay que ir si o si con un auxiliar. Como no teníamos
otra opción llevamos al Siriusito y un remo tipo kayak, lo cual hacia aun mas “pintoresca “ nuestra
presencia en la zona. Florencia en la proa, Carina en la popa, yo en el medio remando, mas
sillas, sombrillas juegos de playa y bolso era digno de ser visto!!. Así remando hasta
la punta de la escollera y luego retornando hasta la costa, desembarcamos en una playa de arena
llena de gente y con un paisaje de ensueño: en el agua varios veleros fondeados y a
nuestras espaldas un bosque de pinos y cipreses que convidaban a internarse bajo su sombra.
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
Cuando estaba terminando de bajar las cosas de mi “auxiliar”
se me acerco un muchacho preguntándome si este “había sido más
fácil de construir que el 28 pies”. . Me sorprendió que estuviera al tanto
de la construcción, de la cual se había enterado por una nota en la BAB que contó
como había sido la historia del Sirius. Después de conversar un rato
del tema comenzaron las mini-vacaciones en la playa, jugando bastante con Flor en la arena
y tomando baños en el río, donde el agua es mucho mas clara que de nuestro lado.
El día estaba muy caluroso y el agua tenía una temperatura agradable, así que
nos pasamos la mayor parte del día en el río.
A las playas de Riachuelo solo se acceden por barco, así que las personas dejan todas
sus cosas ahí mismo (sillas, sombrillas, optimist, tablas de windsurf, etc…), en
completa tranquilidad, sabiendo que nadie ira a tocarlas. En los tiempos que corren esto me
pareció fantástico, así que también dejamos nuestras cosas allí mismo
y de paso darle un poco mas de espacio al Siriusito!
Riachuelo cuenta con baños públicos y duchas con monedas, por lo que habría
que ir hasta el otro extremo para bañarse, cosa nada difícil teniendo un auxiliar
con motor, pero a remo la cosa se complica bastante ya que eran mas de 2 km solo de ida. Como
el Sirius tiene una bomba presurizadora de agua, desconecte el extremo que va hacia la canilla
del lavatorio del baño y coloque una manguera con una pistola regadora de jardín.
Con la carpa de sombra colocada mas una cortina de baño, nos bañábamos
directamente en el cockpit, yo con el agua fría de los tanques y Carina y Flor con agua
caliente de una ducha solar (bolsa negra con agua calentada por el sol) que había comprado
por las dudas. En 30 minutos estábamos los tres limpitos y perfumados, listos para cenar,
sin esperar por las largas colas que se formaban en las duchas de tierra!!
Durante la primera noche y la madrugada del día siguiente se manifestó un pampero
(viento muy fuerte del SW) que me dejo muy nervioso ya que los dos anclas que había
lanzado por popa habían garreado por no haber previsto viento desde este cuadrante.
Solo presos por proa, el viento nos hizo bornear tirándonos hacia la costa. Sin poder
dormir por causa del ulular del viento y por sentir cada tanto el golpe seco del quillota contra
el fondo, decidí salir a acomodar el barco. Avise a Carina que estaba saliendo y con
el chaleco de seguridad puesto, cobré las dos anclas garreadas, las subí al Siriusito
y reme hasta el medio del riachuelo para lanzarlas. De vuelta en el Sirius espere a que las
anclas hicieran cabeza y comencé
a sacar al barco de esa incomoda posición. De a poco quedamos transversales
al riachuelo y libres del golpeteo en el fondo. Ahora si a dormir, no sin antes tratar de descubrir
de que se trataba el ruido de “raspado” que se escuchaba dentro del barco. Aparentemente
eran peces que estaban comiendo las algas adheridas al fondo, los cuales nos acompañaron
con su serenata todas las noches que estuvimos fondeados.
La mañana siguiente amaneció como si nada hubiese acontecido durante la noche.
Un cielo despejado con un sol abrasador presagiaba un día de playa fabuloso. Pero antes
del placer, le dedicamos un tiempo a fondear mejor al Sirius, ahora con dos cabos cruzados
por proa y las dos anclas de popa bien abiertas. Como la tarea nos llevo bastante tiempo y
la temperatura iba en aumento decidimos quedarnos a almorzar abordo y después ir a la
playa en donde pasamos otra tarde genial, terminando con una caminata por el bosque de cipreses,
hasta llegar a una zona de dunas, planeando continuar al día siguiente pero en bicicleta.
De vuelta al Sirius, ritual del baño, cena y a la cama.
Por primera vez dormimos hasta muy tarde y entre desayuno y fiaca se hizo próximo
el mediodía. Para no hacer grandes desplazamientos, decidimos ir a la playa del este,
que nos quedaba mas cerca ya que queda del lado de donde estaba la proa del barco o sea escasos
10 m. Después queda un trecho de 300 m que se hacen caminando. Allí no había
absolutamente nadie. La playa entera para nosotros. Todavía no descubrimos porque la
gente de los barcos no la usa. Es una playa extensa, limpia, con la arena bien compacta ideal
para jugar al fútbol o a la paleta. Aprovechamos para caminarla en toda su extensión
y disfrutar un poco del agua. Cuando pinto el hambre volvimos al barco, no sin antes intentar
fotografiar un lagarto de considerable tamaño que había visto la mañana
anterior y que al aproximarnos salio huyendo sin dejarse fotografiar.
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
A la tarde cancelamos la ida en bicicleta a las dunas y nos quedamos en la playa con el
resto de la gente. Después del baño decidimos ir hasta el muelle para comprar
hielo, ya que las botellas con agua congelada que habíamos traído ya estaban
derretidas. Así salimos los tres cambiaditos abordo del Siriusito, remando los 2 km
que nos separaban del muelle y para peor con viento en contra. Por suerte tenia a Flor en la
proa que me cantaba canciones para darme fuerza y seguir remando. Cuando al fin llegamos dejamos
paga una barra de hielo y nos fuimos caminado hasta la granja Arenas que queda a 17 cuadras
del muelle, en donde hacen comidas a pedido además de vender numerosos productos artesanales
y contar con un museo de artículos insólitos: lápices, llaveros, latas
de aluminio, ceniceros, tarjetas de teléfono, frascos de perfume, etc…algunas
de estas colecciones detentan record Guinnes. Volvimos al muelle, retiramos la barra de hielo
y de nuevo al Siriusito, remo mediante retornamos a nuestra casa flotante, esta vez con viento
a favor. Esa noche la cena fue una degustación de los quesos y salames comprados en
la granja, acompañados por un buen malbec. Dormimos como los dioses!
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
Al otro día bien temprano cargue las dos bicis en el botecito y las cruce hacia la
playa desde donde luego intentaríamos llegar a Colonia por un camino de tierra (12 Km).
Una vez mas el Siriusito se porto de maravillas, ahora haciendo las veces de “carguero”.
Después de un buen rato en el agua decidimos salir a pedalear un poco, aun con el fuerte
sol que había, internándonos en la sombra del bosque de cipreses. Anduvimos unos
4 Km cuando a Carina se le corta la cadena de la bicicleta. Como teníamos un cabo a
mano, continua llevándola a “remolque” con la mía hasta que se nos
termino el camino debido a la presencia de un portón de estancia el cual estaba cerrado
con candado.
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
Vuelta a la playa y ya con hambre intente llegar hasta el muelle de madera con la bicicleta
a través de una senda abierta por las vacas, pero no lo conseguí ya que en partes
era tan cerrado que se hacia imposible atravesarlo.
Esa noche y organizado por los dueños de otro barco (el Victoria) se hizo una “pirateada” la
cual consistía en reunir a todos los chicos de los barcos en los auxiliares y, disfrazados
como piratas, abordar los barcos que se hubiesen inscripto para intentar encontrar “el
tesoro”. Flor con su parche pirata salio junto con más de 30 chicos a la búsqueda
de los numerosos tesoros que escondían los barcos. El Sirius fue abordado y su tesoro
(marcado con un “X”) saqueado con todo éxito. Así
transcurrieron casi dos horas entre saqueos y posterior reparto del
“botín”, retornando finalmente cada niño a su barco para
descansar y comentar su “aventura”.
Los dos últimos días los habíamos dejado para pasarlos en Colonia y
de paso premiarnos con una buena cena en un restaurante, así que ni bien me desperté,
comencé la maniobra para despedirnos de Riachuelo y zarpar hacia allá. Casi 5
millas separan los dos puntos así que por el escaso viento de la mañana
debimos apoyarnos en el Yanmar como para no llegar después del mediodía
y hacer la navegación más placentera sin tanto calor. Al llegar al puerto de
Colonia vimos que estaba casi lleno, con solo un par de lugares libres al borneo, así que
como estábamos con “auxiliar”, nos tomamos de una boya para estar más
tranquilos sin hacer tanta maniobra para intentar “encajar”
a la fuerza al barco en el muelle. Almorzamos abordo y descansamos un poco a la sombra
de nuestra carpa, para después hacia la tarde desembarcar con las bicicletas y recorrer
un poco la ciudad llegando hasta la playa Ferrando para refrescarnos un poco. Después
del baño y la contemplación de la puesta del sol, nos fuimos a cenar a un restaurante
para sacarnos las ganas de comer cosas ricas que no se pueden hacer en el barco. De vuelta
para el Sirius, helados en mano y a dormir, los 3 muy cansados.
 |
 |
|
Pulse en las fotos para ampliarlas
|
Desperté temprano y fui a tierra a dejar los papeles en la prefectura y de paso comprar
algo para el desayuno, el cual tomamos abordo. Decidimos ir a caminar un poco por la ciudad
y hacer tiempo hasta el mediodía para almorzar en Colonia antes de zarpar para La Plata,
lo cual hicimos a las 15hs. Izamos la vela mayor aun amarrados en la boya y junto con el motor
salimos navegando ni bien nos soltamos de nuestra amarra. Luego de franquear el faro Santa
Rita desplegamos todo el genoa y pusimos rumbo a casa. El viento estaba soplando del sur a
15-20 nudos lo que, juntamente con la dirección de la corriente de marea, nos hacia
derivar alejándonos de nuestro rumbo ideal. A las 2 millas navegadas ya estábamos
dando un borde para corregir este desvío y ganar todo el barlovento posible para no
tener que hacer otro mas adelante. Navegábamos a 5,5 nudos de promedio ciñendo
lo máximo que podíamos, con el viento cada vez mas intenso y las olas aumentando
de tamaño, cuando hacia sotavento vemos aproximarse como un fantasma envuelto en spray un
barco rápido de Buquebús volando hacia nosotros en rumbo de colisión.
Carina, asustada, me pidió virar y salirnos de nuestro rumbo, pero yo estaba seguro
que por la velocidad que traía nos iba a cruzar la proa a una distancia segura. Así fue
que el “monstruo rugiente” paso a unos 100 m a nuestra frente, lo suficientemente
cerca como para dejarnos bien asustados imaginando cosas peores.
Al llegar a la rada del puerto llena de barcos fondeados, nos obligo a dar bordes para no estrellarnos
contra los que estaban en nuestro rumbo. Aquí la situación del río estaba
cada vez peor con olas muy grandes y desordenadas además del viento que ya soplaba a
más de 25 nudos. De repente vemos a un petrolero que comienza a moverse y a esquivar
a sus compañeros fondeados, el cual se iría a cruzar con nuestra ruta pero la
diferencia con el anterior encuentro era lo errático de su curso. Además no sabíamos
si este gigante nos había visto, así
que encendí el motor por precaución para escaparnos en caso que modificara
su curso. Pasado el nuevo susto solo nos quedaba un barco para esquivar y al fin entrar en
las farolas del puerto. Cuando al fin llegamos y como es costumbre, las olas llegaban de todos
los
ángulos posibles. Aun con el viento sur, las olas las recibíamos de
popa, surfeando las mas grandes llegando a unos 8 nudos de velocidad.
Como despedida y antes de entrar al rompeolas de piedra, una ola nos golpeo de costado “bañándonos” a
los tres de pies a cabeza. Dimos el aviso de llegada tanto a la prefectura uruguaya como a
la argentina y nos dirigimos a nuestra amarra en el astillero Martinoli, en donde bajamos todos
las cosas que habíamos llevado y, después de un beso de agradecimiento por los
días vividos y la vuelta a casa en seguridad, dejamos al Sirius hasta la próxima
salida.
Pulse aqui para saber más sobre la clase Samoa
28.
|
|
Samoa 28 Sirius. Nace una nueva estrella.
El cinco de Octubre, 2008, a las diecisiete horas fue inaugurado Sirius, el primer Samoa
28 a ser concluido. Su dueño, el más feliz de los constructores amateurs, Daniel
D’Angelo, recibió
sus amigos, así como otras personas que acompañaron su saga de tres
años de trabajo, para participar de la conmemoración por la botadura de su recién-nacida
creación.
Daniel invitara a mi y a my socio y yerno Luis Gouveia para pasar el weekend en su casa
y participar de la fiesta, el que nos gustaría mucho poder estar allá. Al fin
ese sería un día muy importante para la clase Samoa 28, el día de la botadura
del primer barco de esa nueva clase a navegar, pero las mil doscientas millas que me separaban
y las cinco mil quinientas que separaban Luis, más otros compromisos, nos impidieron
de ir.
Sin embargo, a las cinco en punto envié un e-mail a Daniel, le felicitando por el
evento y deseándole mucha suerte.
Claro que no esperaba respuesta alguna por aquella noche, total que Daniel ya tendría
tomado algunas tazas de vino y champagne más del que esté acostumbrado, pero
cual no fue mi sorpresa al recibir un e-mail con lindas fotos del Sirius, asi como de la fiesta
de la botadura. My amigo y representante en Argentina, Adrián Callejón, no se
olvido de mi, y envió ese mensaje:
Le cuento que ayer fue la botadura del Sirius de Daniel.
El barco quedó espectaculaaaarrrr !!!!!! Una obra de arte, magnifico.
Acá le dejo el link de algunas fotos del evento y un video de la rotura de la botella.
La verdad que muy lindo momento.
FELICITACIONESSS, tienen un barco más en el agua.
El Lunes Daniel me contestó mi e-mail diciendo que me mandaría fotos de la
botadura. Para su espanto le dice que también las tenía para enviarle, pues nuestro
servicio de inteligencia yo me lo había enviado. Bueno, ese es solamente el comienzo
de la noticia de la botadura. La historia completa vendrá a seguir.
|