SABADEAR
II - AHORA ES REALIDAD
Después de más de dos años de trabajo intenso,
finalmente quedó listo el primer Samoa 36, el Sabadear II de
José Manuel Gonzalez Fernandez, nuestro amigo Manolo. El hecho
más importante en la inauguración de una de nuestras más
recientes creaciones, es que este es un barco de fibra de vidrio construido
dentro de normas industriales, que fueron reproducidas con la mejor
calidad y por el equipo de constructores. Gracias al excelente trabajo
realizado, ahora pueden ser producidas mucho más rápido
otras unidades de esta clase y este entusiasmante modelo deberá
tornarse una marca de prestigio. El Sabadear II quedó lindo.
Dos discretas líneas de color azul y amarillo cromo, casi a la
altura del convés, otorgaron a la imagen del barco una clase
incomparable. Aberturas bien terminadas y con un acabamiento impecable,
además de óptimos equipamientos instalados por todas partes,
dieron un valor al barco digno de las mejores marcas. Y, por supuesto,
todos estamos felices, principalmente Manolo, pues yá está
aprovechando las primeras navegadas, de las muchas que pretende hacer.
Nosotros de la oficina tenemos un importante motivo para conmemorar.
Como los primeros en este ramo, tuvimos un papel destacado en la implementación
de la industria náutica en el Brasil. Después vimos, por
muchos motivos, esta industria perder espacio casi hasta su extinción.
En seguida, vimos prevalecer la opinión de que esta parte de
la industria no era cosa para brasileños, y que tendríamos
que limitarnos a importar el producto extranjero. Es entonces que viene
un amigo nuestro encarando un desafío de este tamaño y
ahora ya está navegando en su Sabadear II, feliz de la vida y
preparado para colocar muchos otros Samoa 36 en el agua. A propósito,
Manolo también fue el gran incentivador de la clase Multichine
28. Su primer velero, el Sabadear fue el barco inaugural de la clase,
y como ya había optado por hacer el mejor barco posible, adicionando
al modelo todo de la mejo calidad, gracias a esta actitud la clase exparsió
en mucho poco tiempo y hoy ya somos más de cien constructores
en el Brasil y en el exterior, con muchos de estos barcos ya navegando
y propagando cada vez más, los méritos del proyecto. Ahora
queda fácil creer que la clase Samoa 36 va a tener un futuro
tan victorioso como fue la del primer Sabadear. Felicitaciones, Manolo!
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