Maitairoa - Un barco y una amistad

Roberto e Eileen Barros
Hace treinta años que el doble proa Maitairoa dejó el galpón donde fue construido en la localidad de Itaipava, en las montañas al norte de Río de Janeiro, para iniciar su carrera de aventuras. Después de pasar por algunas experiencias emocionantes en el Atlántico Sur e en el Océano Austral, cuando entonces pertenecía a la familia Barros, el Maitairoa cambió de manos, y más una vez cambió de manos, en la segunda vez para nuestra amiga, la argentina Sandra Sautu, que ya se enamorara por el barco hace mucho tiempo. Poco después de adquirir el velero Sandra partió para el Caribe y de allá siguió para el Mediterráneo, donde se quedó en la Riviera Francesa, viviendo a bordo en una marina por un largo período.

Sandra y su pareja de hijos, Calypso y Sanson (a la izquierda de la foto), aprovechando las vacaciones de Pascua. Foto: Sandra Sautu

Mismo las dos familias se quedando separadas por larga distancia, siempre mantuvimos contacto, especialmente durante la Pascua, cuando cambiamos las novedades que se pasaron en el año. Ese año Sandra nos dijo que fue invitada por una amiga que conociera en Estocolmo, y que tiene hijo de aproximadamente la misma edad que los suyos, para pasar unas vacaciones en Paris. Sin embargo, el espíritu de Pascua no hay abandonado el Maitairoa, y un árbol de navidad fue montado en la cabina, así como una decoración de luces led fue izada en el mástil, para completar la atmosfera de navidad.

Los hijos de Sandra nascieron y fueron criados por la mayor parte de sus vidas a bordo del Maitairoa, el que confiere más brillo a la carrera de ese velero protagonista de tantas historias, como siendo un hogar flotante. Treinta años antes nuestra hija Astrid, entonces una adolescente, también apreció vivir a bordo del Maitairoa por casi un año. Foto: Sandra Sautu

El Maitairoa se parece tan nuevo cuanto en el tiempo de su botadura, tal vez hasta mejor, gracias al cariño con el cual Sandra lo mantiene, aunque la amistad entre las dos familias continúa fuerte como siempre. La lición que sacamos de eso es la que sea un barco, o sea una amistad, ellos se pueden durar por toda la vida.