Samoa 28 - Un barco que gustaríamos de construir

Roberto Barros

Yacht design puede ser una actividad muy fascinante. Cuando un proyecto es iniciado es dada la oportunidad para que la oficina desarrolle un diseño que represente una contribución para la náutica, o entonces que sea solamente más una copia de otros barcos de misma eslora.

Ese Samoa 28, el Terrius, fue construido por Bernardo Sampaio en Ubatuba, San Paulo. Nuestro cliente está muy contento con el desempeño del barco, así como con el conforto interno. Cortesía: Bernardo Sampaio.

Nuestro objetivo fue el de diseñar un velero destinado a la navegación oceánica capaz de resistir a las peores condiciones de tiempo. Ese objetivo podría ser fácilmente alcanzado si la única característica a ser garantizada fuese la integridad estructural. En ese caso sería simplemente reforzar un poco la estructura e obtendríamos un barco prácticamente indestructible. Pero hacer eso simplemente no nos dejaría realizados. Deseábamos proyectar un velero competitivo en regatas de club y que fuera confortable para vivir a bordo, tanto en puerto cuanto en mar abierto. El barco tendría que ser el sueño de consumo de nuestros constructores, por más ambiciosos que fuesen los planos de aventuras que existieran en sus cabezas.

El interior del Samoa 28 es adecuado para vivir a bordo, tanto en puerto, cuanto en mar abierto. Con 1,85m de altura en el salón, baño con ducha y cabina privativa del propietario, el barco es extremamente espacioso para su eslora.

El barco también tendría que ser amigable con el constructor amateur, se quedando al alcance del más inexperimentado entre ellos poder fabricarlo solamente siguiendo las instrucciones contenidas en el manual de construcción. Esa confirmación nosotros ya obtuvimos, pues existen varios barcos de la clase navegando, todos muy bien construidos. En verdad el proceso constructivo es bien linear, del tipo siga la seta, y aquellos que siguen las instrucciones lo construyen sin problemas.

Samoa 28 Sirius en Punta del Este, Uruguay. Sirius fue construido en City Bell, provincia de Buenos Aires, Argentina, por el constructor amateur Daniel D’Angelo, siendo el primer barco de la clase a ir para el agua. Poco después de la botadura participó en la regata oceánica Buenos Aires - Punta del Este, obteniendo un buen resultado en su clase. Cortesía: Daniel D’Angelo.

El precio de adquisición de un barco adecuado para travesías oceánicas ofrecido en un salón náutico es prohibitivo para la mayoría de las personas. Sin embargo construir con las propias manos en el jardín de casa empleando un flujo mensual al alcance del bolsillo, eso es factible para casi todas las personas. Es ahí que ser un 28 pies es una grande ayuda. A final el costo del barco está vinculado a su desplazamiento.

El salón del Samoa 28 es el más completo posible para un barco de esa eslora. La cocina con dos quemadores, horno, nevera y fregadero es el que el más exigente de los cordon bleus náuticos pueda desear. La dinete también es muy confortable, pudiendo abrigar seis personas para socialización o cuatro adultos para una refección.

Un barco construido con las propias manos ser capaz de salir para un gran crucero no es poca cosa. Por eso el proyecto fue dedicado a las personas que tienen ese propósito. Nuestra mensaje fue oída por muchos, y hoy tenemos barcos de la clase siendo construidos en cinco continentes, siendo uno de nuestros más populares proyectos en stock.

El interior del Furioso poco después de tener la estructura de la cabina instalada, aun mancando hacer la carpintería interna. Cortesía: Jorge Dias.

La decisión de desarrollar el proyecto del Samoa 28 es una historia que tiene todo a ver con nuestras propias aspiraciones. Deseábamos poseer un barco que pudiera conducirnos a lugares remotos, como países en otros continentes e islas oceánicas, y la manera que nos parecía más lógica para atingir ese objetivo, y por extensión los objetivos de otros que deseaban la misma cosa, terminó por dejarnos especializados en realizar proyectos para construcción amateur o particular.

Nuestra experiencia en proyectar barcos en la faja 28/30 pies tuvo origen en los años 80 cuando proyectamos y construimos el velero doble proa Maitairoa con el cual realizamos varias aventuras en el Atlántico Sur y Océano Austral. Hoy ese barco pertenece a nuestra amiga argentina Sandra Sautu, que vive a bordo de él en la Riviera Francesa La foto muestra su hija Calypso, que prácticamente nasció a bordo, jugando con sus muñecas antes de dormir. Cortesía: Sandra Sautu.

Desde el comienzo nuestra carrera de yacht designers y nuestras vidas particulares se mezclaron, no dejando separación entre el trabajo profesional y nuestra pasión por el crucero oceánico. Eso fue fundamental para que aprendiésemos con nuestra propia experiencia el que era necesario para vivir a bordo de un velero, sea en puerto o en una travesía. Como nos gustaba proyectar y en seguida construir para después utilizar nuestra propia creación, después de algún tiempo poseyendo el mismo velero, comenzaba a nos dar un deseo irresistible para hacer la misma cosa una vez más.

Fue así que diseñamos el Multichine 28, el cual después de construir uno para el uso de nuestra familia, quedándonos con él por ocho años y viendo a bordo por dos años, comenzamos a nos enamorar por un nuevo modelo, el recién proyectado Samoa 28. En verdad el nuevo diseño debería poseer todas las calidades del barco anterior, el cual considerábamos fantástico, la principal diferencia siendo el método constructivo, que en vez de ser terciado/epoxi, como es el MC 28, ese nuevo proyecto sería sándwich de strip-planking. Adoramos el sistema constructivo terciado/epoxi, pero el que pasa es que gustamos de variar. El ventaja de hacer ese nuevo proyecto fue permitir a nuestros clientes pudieren elegir entre dos sistemas constructivos diversos, de acuerdo con sus preferencias personales.

La vida es muy corta para que se pueda quedarse proyectando, construyendo y navegando todos los diseños producidos por un estudio indefinidamente. Por eso el Samoa 28 se quedó para otros lo construyeren, nosotros de la oficina nos quedando como simple espectadores. Para quien tenía una participación activa, esa situación es un poco angustiante, la de acompañar la construcción que gustaríamos estar realizando. Sin embargo, excepto por el facto de no podernos ser los protagonistas, mismo así proporciona un gran placer ver un nuevo proyecto adquiriendo formas.

Nuestra segunda experiencia en la faja 28/30 pies fue el MC28 Fiu, en el cual yo y mi esposa Eileen vivimos a bordo por dos años, cuando descubrimos que él es tan confortable cuanto un hogar en tierra firma. Foto: Roberto Barros

Para nuestra suerte varios clientes que están construyendo Samoas 28 editaron blogs en la internet para relatar sus construcciones, para los cuales hicimos enlaces en nuestra página de links, primera columna a la izquierda, los cuales están listados en esa secuencia: Sirius, Caprichoso, Furioso, Baleia y Paloma. Si Usted está construyendo un Samoa 28 y tiene la intención de editar un blog, tendremos mucho gusto en añadir su barco a esa lista.

Cuando Sirius, el primer Samoa 28 a ser inaugurado, fue lanzado en el agua, poco después hizo una travesía para Colonia, en el vecino Uruguay. Desde entonces ya fueron realizados innúmeros otros cruceros, y participaciones en muchas regatas en el Río de la Plata. Cortesía: Daniel D’Angelo

Como las obras de nuestros clientes con blogs ya están casi todas muy adelantadas, estamos aguardando para breve muchas novedades. Ya tenemos clientes hablando en vuelta al mundo...

El Samoa 28 fue diseñado para navegar en bueno o malo tiempo, siempre con control del gobierno en la punta de los dedos.

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