Kiribati 36 - De vuelta al Green Nomad

De trás de 6 meses a servicio de la ONG Sea Shepherd llegó la hora de retornar al Green Nomad. Nuestro viaje con el nuevo barco está despacio, pero consideramos importante luchar por la preservación de los océanos, una vez que un océano sin vida es inviable.

Fui el capitán del buque Sam Simon en la última expedición de defensa de las ballenas en la Antártica. Pero el involucramiento de la oficina B & G Yacht Design con el Sam Simon no se limitó con solamente eso: Luis Gouveia fue la primera persona a ir al Japón para evaluar si el buque sería una buena adquisición para la organización Sea Shepherd, y aprobó la transacción.

El Sam Simon en Hobart, Tasmania.

Y como él estaba correcto: El Sam Simon probó ser un buque en óptimas condiciones, muy confiable, seguro y robusto. Afrontamos tormentas en el Océano Austral de poner en prueba cualquier buque, navegando en el hielo donde el casco reforzado hizo gran diferencia.

El Bob Barker a leste del Mar de Ross, Antártica.

Ahora, volviendo AL Green Nomad tengo más interés aun en desarrollar y promover nuestros diseños en aluminio con cascos de gran robustez y adecuados a realizar aventuras polares, desde el Kiribati 36, hasta el Polar 65, pasando por el Multichine 41SK, Polar 50 y otras ideas para el futuro.

El Green Nomad por ahora navega en mares tropicales, pues aun mancan diversos equipamientos de cubierta y calentador de cabina, que nos permitirán un día visitar las altas latitudes. Pero la base ya está hecha, y estamos muy contentos con la elección que hicimos.

Sam Simon pasa al largo de Heard Island, Océano Indico.

Una idea que me ocurrió al pasar por Heard Island, una isla sub-Antárctica que pertenece a Australia, que es un crucero polar bien viable: Salir de Cape Town en el medio de noviembre, navegar para el Cooperation Sea, donde estuvimos ese verano con los buques del Sea Shepherd (aproximadamente 68º de latitud sur y 075º de longitud leste), aprovechando los vientos favorables, quedarse por un mes en el área con el tiempo favorable del medio del verano, y después seguir para Australia, o Nueva Zelanda, también con vientos favorables. Un barco como el Green Nomad podría hacer ese viaje sin problema, aprovechando las condiciones favorables en diciembre y enero.

Un viaje a Antártica es viable para veleros de pequeño y medio porte.

Hermosa imagen capturada en el Cooperation Sea, Antárctica.

Una de las mejores cosas que provienen de tenerse un barco de crucero oceánico competente es la posibilidad de mirar para un mapa del mundo y decidir: vamos conocer ese u aquel lugar, llevando con nosotros nuestra casa, pudiendo quedarse por el máximo tiempo posible sin preocupaciones de costo, respectando las condiciones impostas por la naturaleza.

Un competente velero de crucero de altas latitudes, el Kiribati 36 Green Nomad.

Vale recordar que para realizar el viaje arriba descrito es necesario obtener las debidas permisiones.

Para saber más sobre nuestros diseños adecuados a grandes viajes polares, visite nuestra página de proyectos pulsando aquí.

Haga click aquí para saber más sobre el Kiribati 36.