MC26C nuestro verdadero velero de crucero

Hace pocos días un competidor en la regata Volvo Ocean Race disponiendo de los más avanzados equipamientos de navegación naufragó en arrecifes del Océano Índico, un error de navegación que probablemente los más modesto de los navegadores de crucero disponiendo de un GPS de bolsillo no cometería.

AAquí se hace, aquí se saca provecho. El MC26C es tan capaz de realizar una travesía oceánica, cuanto un mega-yate, pero probablemente con más independencia.

Una de las razones que nos hizo desear tener en nuestra lista de veleros de stock un auténtico barco de crucero de costo acesible fue nuestra intención de ayudar personas fatigadas con la inseguridad cada vez más alarmante de la vida en los grandes centros urbanos. Seguridad absoluta no lo existe en lugar alguno, pero salir al mar para escapar de los problemas en tierra y no sentirse seguro, eso nadie lo merece.

Evrensel, el MC26C construido en Turquía por el amateur Omer Kirkal es el más puro ejemplo de un barco de crucero que fue hecho para proporcionar alegría a una familia.

Celebración lírica a bordo del Evrensel. Viva la vida!

Existen tres maneras de conseguir un buen velero oceánico: comprar un velero nuevo fabricado en serie por una empresa de buena reputación, hacer una adquisición de un velero usado o construir su propio barco, sea por el propio o por un astillero artesanal. Las tres posibilidades tienen sus pros y contras, y cabe a cada uno hacer su elección.

La gran ventaja del barco adquirido en fábrica es que tan logo receba ya se puede salir navegando. Por el lado menos positivo, el costo es caro y también la embarcación es una caja negra en el que se refiere a los sistemas de abordo, mismo que el barco venga proveído de un manual del propietario. Todos sus sistemas son previstos para ser solucionados por técnicos especializados, generalmente recomendados por los vendedores, así como lo hacen con los coches. Por mejor que sea el barco, el uso intensivo causa un desgaste que más temprano o más tarde irá requerir entretenimiento.

El velero de crucero adquirido de segunda mano puede ser un buen negocio o no, dependiendo del estado del barco. A veces se encuentra una ganga en el mercado, un excelente velero a venta por alguna razón que no tenga relación con las condiciones de la embarcación. Sin embargo esas adquisiciones no pueden depender exclusivamente de la buena suerte, pues eso sería como ganar en la lotería. El comprador necesita conocer muy bien el que es un velero de crucero en buen estado, o llamar un técnico reconocidamente competente para hacer una inspección meticulosa. Un problema bien disimulado, al descubrirlo después de la adquisición, puede costar muy caro y el costo del reparo no irá valorizar el barco en nada.

Xangô es un MC26C construido por su propio dueño. Él no tendría medios para adquirir un barco nuevo en la fábrica, pero tenía una renta mensual que lo permitió construir el barco sin dificultad. El resultado fue un velero de alta calidad, imposible de ser comprado por cuanto lo costó.

La tercera opción es la construcción particular, sea amateur o profesional. Esa es una especialidad de nuestro trabajo como proyectistas de yates. Esa manera de obtenerse el velero de crucero ideal tiene la gran ventaja de constituirse en un sueño de realización personal. Sin embargo, por el enfoque menos positivo, es fatigante y demorada. Por otro lado permite a un navegador sin capital hacer su barco en un cronograma y flujo de caja que le convenga.

Desarrollar un velero capaz de pasar por una tormenta sufriendo menos que si el barco fuera del tipo cruiser/racer, eso es tranquilo. La dificultad es psicológica, pues es tabú asumir que el barco es diseñado específicamente para crucero. Esa opción es considerada una limitación por parte de los brokers que vienen con una charla que los barcos tienen que hacer las dos cosas, ganar regatas y hacer cruceros con confort y seguridad. Cuanto a las regatas sabemos que eso no es mucho la realidad, a la excepción que los otros competidores también sean veleros de crucero/regata. Eso hasta podría ser considerado posible en el pasado, pero actualmente los veleros de competición son verdaderas planchas de surf poseyendo quillas muy profundas, además de ser livianos como plumas. Esas características están bien lejos del barco de crucero ideal, diseñado con el intento de proporcionar el mejor confort posible a su equipaje en largas travesías. Además ese velero deberá poder ser conducido por una pareja, o un solo tripulante sin dificultades.

Todos los compartimientos son amplios en el interior del MC26C. Cuando se hace una larga travesía la amplitud de los compartimientos internos es importante para el bien estar de todos a bordo.

El baño del MC26C (la puerta cerrada a estribor) es muy espacioso para un velero de su eslora. Otra característica especial del barco es la pared entre el baño y la mesa de navegación, donde se puede instalar un calentador de ambiente, importante para quien quiera navegar en altas latitudes.

Ya decimos en otras materias publicadas en nuestro sitio que definimos como límite entre barcos con mayores o menores posibilidades de ofrecer confort aceptable en largas travesías ser la figura de ocho metros de eslora. Abajo de ese valor la altura bajo el techo de la cabina será insuficiente para una persona quedarse en pie en el salón, sin incurrir en el riesgo del barco se quedar mal diseñado. Esa definición tuvo importancia fundamental para nuestro trabajo.

Cuando el mundo vivió un ciclo de prosperidad sin precedentes, desde la década de noventa hasta 2007, muchos navegadores empezaron a pensar grande y los veleros siguieron esa tendencia, creciendo en eslora y se sofisticando en lujo interno. Fue la época en que los barcos de cuarenta pies eran considerados chicos.

Ese es un gran día en la vida de un constructor amateur. El día en que el casco es volcado, siempre conmemorado con un asado. El barco en la foto es el Xangô, de nuestros clientes y amigos Rui y Fátima, el cual ya mostramos en esa materia.

Ahora que la población mundial atingió los siete millones de habitantes, el que solo trae más ganas de salir mar a fuera, y los yates muy caros están fuera de la realidad de la mayoría de los mortales, los soñadores tienen que descubrir que la felicidad no depende del número de pies, pero si de realizar sus aspiraciones. En la arquitectura civil los departamentos de veinte cinco metros cuadrados están se constituyendo en una realidad cada día más popul

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