Kiribati 36 Green Nomad Encuentra el Ecuador

En 1997 salimos de Fortaleza, Brasil, en nuestro primer velero, también llamado Green Nomad, con destino a Tobago, en el Caribe, en un pasaje de 1450 millas que para nosotros sería el verdadero bautismo en mar abierto. Éramos entonces más verdes que el nombre del barco, llenos de ansiedades, sin saber bien lo que encontraríamos en esa travesía para el norte del ecuador.

Dejando Fortaleza en el primer viaje en 1997

Y por seguro fue un viaje terrible; muy mojado, con la frente intertropical se extendiendo por centenas de millas, con vientos flojos e inconstantes, y a veces tormentas ecuatoriales que nos impedían mantener los paños por pocos que fuesen durante las calmas sin arriscarnos a sufrir un accidente.

Terminado el viaje comprendemos que la protección necesaria cuando se navega con viento en la popa es por tras del chubasquero, y no por la parte de proa. Por eso hicimos una protección de lona en la salida para la bañera así que legamos a Trinidad.

Salindo de Cabedelo, 2015, con el nuevo Green Nomad

Ahora, en el enero 2015, casi 18 años después de hacer aquella dura travesía, estábamos en Cabedelo, unas 500 millas más al sur que Fortaleza, y listos para afrontar nuestra verdaderamente larga pasaje con el nuevo Green Nomad, nuestro Kiribati 36, construcción amateur. A pesar de aun no haber cruzado un océano, ese pasaje, con las mismas 1450 millas del viaje anterior, es más distante que la travesía entre las Islas Cabo Verde y Fernando de Noronha, el camino de la mayoría de los barcos que llegan a Brasil, viniendo de Europa. Y nuestra distancia fue más grande, pues nos alejamos de la costa para disminuir el riego de una colisión con una embarcación chica, o de piratería. En nuestro caso fue una condición semejante a cruzar un océano.

En esa ocasión esperábamos enfrentar un pasaje desagradable cómo las travesías del ecuador acostumbran serlo, pero el barco ya fuera construido aprovechando toda la experiencia acumulada en 18 años con el velero anterior, y por tal teníamos un chubasquero que se pueda cerrar por su parte de popa, donde podríamos pasar nuestros cuartos leyendo, simplemente pensando, o haciendo cualquiera otra cosa sin perder nuestro confort.

El chubasquero ofrece protección por la parte trasera, importante cuando se navega con viento de popa.

Y entonces el viento fue infinitamente más clemente que el que tuvimos de aturar en 1997, y tuvimos un pasaje muy agradable por casi todo el trayecto hasta la Guyana Francesa, donde lanzamos ancla en el fondeadero de la marina del Porto de Dégrad des Cannes. Al cruzar la línea del ecuador comenzamos a tener las condiciones típicas de la frente intertropical , con cielo nublado y chubascos, pero ninguno de ellos comparable a los de la última noche antes de nuestra llegada a Cayenne, que fueron muy duros.

Buenas condiciones de navegación en los alisios. En detalle nuestro puesto de vigilancia, el chubasquero rígido del Green Nomad.

Una otra importante diferencia para nuestro primer viaje fue el facto de Marli no tener sufrido el habitual mareo, el que significó un perjuicio para mi régimen.

!Haciendo pan en la linea del ecuador!

Y nuestro gobierno de viento de la marca Windpilot Pacific se reveló fantástico, pudiendo conducir el Green Nomad mejor que nosotros, y, por tal, la combinación de los dos, el Kiribati 36 y el windpilot Pacific son dos que fuertemente recomendamos. Ahora podemos provechar nuestra permanencia en el mar sin quedarnos preocupados con el voltaje de nuestras baterías y temer el riego del barco volver en rueda. En la última noche cuando nos acercábamos de la costa tuvimos vientos muy fuertes y para prevenir el botavaras cambiar amuras indebidamente, hicimos el reglaje del gobierno de viento para prácticamente ciento ochenta grados, y el barco siguió como si estuviera navegando sobre rieles.

!Haciendo el reglaje del gobierno de viento por la primera vez...

… y lo dejando a trabajar hasta la llegada!

Venimos para la Guyana Francesa para encontrar viejos amigos, con los cuales navegamos juntos por las islas del Pacífico durante los años de 2002 hasta 2004, y para conocer ese exótico puesto avanzado tropical francés, donde se puede encontrar queso Brie, Baguettes, vino Bordeaux, así como mosquitos y anacondas.

Joceba, el barco amarillo, con el viejo Green Nomad en Vanuatu, en el año de 2004. !Nos encontramos más una vez en la Guyana Francesa!

Eduardo, ó Edi, nuestro amigo del velero Joceba, el cual procura ganar su vida produciendo cuchillos artesanales en cuanto vive con su esposa Claudia y su hijo Ángelo en la Guyana Francesa.

Green Nomad tuvo un excelente desempeño para un barco aun muy pobre en velas y un capitán que navega con un libro en las manos y que no lucha por medio nudo a más durante la noche. Para mi navegar es tener paz sin stress. ?Entonces para que preocuparme si todo camina bien?

!Mismo cuando navegando en una rota ecuatorial si puede quedarse envuelto en fuertes vientos! En la foto Green Nomad navega con muy poco paño y aun haciendo 6/7 nudos.

Sin usar el motor, excepto por dos horas en la salida y cuatro horas en la llegada, conseguimos hacer un promedio en todo el viaje de 5.5 nudos, incluso los dos o tres días cuando los vientos fueron casi inexistentes. !Sin duda el Green Nomad es barco para navegar a más que cinco nudos!

!Con todo el paño, buena navegada y mucha paz!

Nuestra intención es conocer mejor ese país. Hasta estamos planeando adquirir dos mountain bikes para explorar los alrededores y entonces seguir para Tobago.

Green Nomad fondeado en el Río Mahury, Guyana Francesa.

La vida aquí en Dégrad des Cannes es llena de actividades sociales. Rápidamente estamos nos recordando como los franceses gustan de fiestas. La primera que comparecimos tenía unas 50 personas bajo una lona para abrigarse de las lluvias ecuatoriales. Una charla muy animada en francés criollo, regada a buen vino francés para trampear la inhibición.

Encuentro con nuevos y viejos amigos en Guyana.

Cuando llegamos aquí recibimos una nota sorpresa de nuestro cliente Jones Martins: las primeras fotos del segundo Kiribati 26 a ir para el agua, navegando en los aguas del Río Guaiba, Porto Alegre, Brasil. !Deseamos que el nuevo hermano nos encuentre un día en algún punto del océano azur!

!J-One navegando en Porto Alegre. Más un Kiribati 36 en el agua!

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