Bora Bora 28

Bora-Bora 28 Flor Dágua, un ejemplo de completa felicidad

Hacer un crucero en aguas rasos pasando por sobre bancos de arena o coral de a bordo de un catamarán de cubierta abierta sin causar daños al casco puede ser una de las sensaciones más agradables que se pueda experimentar en un velero.

Diferente del catamarán con cabina central, el Bora-Bora 28 tiene las cuchetas, baño y cocina en los flotadores, aunque resistencia lateral y gobierno son proveídos por apéndices móviles que pueden ser rebatibles cuando en navegación en aguas poco profundas. Esas características contribuyen para que el barco sea liviano y con muy bajo calado (0,28m) cuando los gobiernos y las orzas estén  rebatidas.

La decisión de proyectar un catamarán con esas características nació cuando Astrid Barros, nuestra doctora en hidrodinámica aun estudiaba ingeniería naval en la Universidad Federal de río de Janeiro. Ella tubo la oportunidad de participar en la regata Recife - Fernando de Noronha, una importante competición oceánica de trescientas millas marinas en el Atlántico Sur, a bordo de un trimarán con una tripulación totalmente femenina, cuando su barco fue el segundo a cruzar la línea de llegada, perdiendo la primera posición para un catamarán bien mayor, el favorito absoluto, en los últimos minutos de la regata.

Esa experiencia despertó en Astrid una fuerte admiración por multicascos y un deseo de proyectar un catamarán con algunas ideas innovadoras.   

Astrid es la segunda desde la derecha ayudando a izar la vela mayor del trimarán Bahia durante la regata Recife - Fernando de Noronha de 2002. Por el segundo lugar en la regata el equipo recibió una cocina con seis quemadores, uno para cada tripulante.

Entonces la oficina B & G Yacht Design no tenía diseños de catamaranes en su lista de proyectos, por eso el desarrollo del Bora-Bora 28, teniendo Astrid como ingeniera jefe, suscitó un gran entusiasmo en todo el equipo, incluso un deseo particular de Astrid de construir uno para su uso propio. Ella tenía el sueño de navegar por el litoral Brasileño con una amiga, parando en las muchas playas del camino para pernoctar. Las innumeras lagunas protegidas por arrecifes de coral  que se suceden en ese litoral solo permiten acceso a embarcaciones con muy bajo calado.

El proyecto resultante, con especificaciones para construcción en terciado marino y epoxi, fue totalmente orientado para el amateur.
Otras prioridades impidieron Astrid de construir un Bora-Bora en aquella época, pero tan luego el proyecto estaba disponible, comenzaron a surgir interesados. El primer a adquirir el proyecto fue el empresario Carlos Mario Pedregal, un Español que elegió Salvador, la capital del estado de Bahia, como el mejor lugar del mundo para vivir. Mismo sin cualquiera experiencia anterior, Carlos Mario construyó su Bora-Bora 28 Flor D'Água  en tiempo record, haciendo toda la construcción prácticamente sin ayuda.

Él escogió el Bora-Bora 28 para ser su barco con la intención de participar en las regatas locales, hacer cruceros con su familia, y más que todo, arrimar las proas de su catamarán en las playas de arenas blancas que hacen la fama de Bahia. Para Carlos Mario el Bora-Bora 28 era el barco ideal para todo eso

El Septiembre 2005 Flor D'água participó en la regata Recife-Fernando de Noronha, un desafío de trescientas millas náuticas hasta esa paradisíaca isla oceánica. Como ya es tradición, más que 10% de los barcos en la regata eran diseños de B & G yacht Design (Roberto Barros Yacht Design), y la oficina estaba representada por Roberto y Eileen Barros a bordo del MC28 Fiu, que por pertenecer a la clase de los barcos más chicos, partió en el primer grupo de participantes, mientras los multicascos fueron los últimos a partir, veinte minutos después. Tras menos de una hora Flor D'água pasó por Fiu como una fleja seguido por otro catamarán de sesenta y cinco pies, llegando en la isla junto con los favoritos. En la competición siguiente, desde Fernando de Noronha hasta Natal, la regata de retorno al continente, Flor D'água fue el campeón de los multicascos.

Tras navegar más que mil millas en el océano, Flor D'água comenzó una nueva fase como barco de cruceros de la familia Pedregal. Los paseos que Carlos Mario tiene hecho con su catamarán son de dar envidia a cualquier apasionado por cruceros a vela.

El mejor sitio para parquear su barco en un domingo de verano

Niños felices, placer en doble.

El agua puede estar caliente, pero la cerveza seguro que está helada.

Hay espacio en el Bora-Bora 28 para todas las fantasías.

La possibilidad de reducer el calado está se constituyendo en una grande virtud para un velero de crucero.

El baño en el Bora-Bora 28 es muy confortable.

La bañera es suficientemente amplia para se promover una fiesta en ella