Samoa 28

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Samoa 28 - Porqué ese proyecto es tan estimado

Uno de nuestros proyectos que más tenemos promovido es el Samoa 28. La razón para esa preferencia no es casual, pero si una constatación: el Samoa 28 es nuestro proyecto que más encanta nuestros constructores amateurs.

Samoa 28, el velero de la familia. Solamente quien hizo un crucero a vela para un país vecino poco después de la botadura de su barco puede saber el placer que eso puede proporcionar. Viaje del Sirius a Colonia, Uruguay. Foto: Daniel D’Angelo

La confirmación de esa preferencia puede ser medida por el número de blogs de constructores amateurs y sus relatos apasionados exaltando la construcción de sus barcos. La razón para ese estado de espíritu puede ser la certitud de que tengan hecho una buena elección. Eso no significa que el Samoa 28 sea significativamente más barato de construir que otros barcos de su eslora, pero por el facto de ser más adecuado para realizar cruceros oceánicos o para vivir a bordo. Si alguien dedica un gran esfuerzo para obtener algo y sabe que aquel esfuerzo será recompensado con la obtención de un producto de calidad diferenciada, entonces la motivación para seguir adelante es incomparable. Sin duda es por eso que el club de los constructores de Samoa 28 es tan animado y no para de expandirse.

Si no fuera el bajo calado del Samoa 28 (1,50m con el quillote de la versión crucero) y no fuera tan fácil conducirlo, difícilmente podría adentrarse por lugares tan paradisíacos. Foto: Daniel D’Angelo

El barco de 28 pies es de un tamaño mágico. Él ya posee una altura adecuada internamente (en el caso del Samoa 28 es 1.85m) mientras ofrece amplio confort para una pequeña familia vivir a bordo. Además su inercia ya es suficiente para vencer mar de proa con buen desempeño, gracias a su desplazamiento mediano e a su elevado coeficiente de lastre.

El interior del Samoa 28 es adecuado para una pequeña familia vivir a bordo. La cabina de popa con hall de entrada y sofá es un lujo en un barco con esa eslora.

Estamos convencidos que los barcos de océano de ese porte irán se tornar cada vez más populares. Nos adentramos en una era de consumo sustentable, cuando será políticamente incorrecto pensar solamente en tener el mejor y más caro, pero tener el mejor y más durable. Si Usted puede hacer las mismas cosas gastando menos y siendo mucho más auto-suficiente, para que vaya desear gastar más e aun ser más dependiente.

La pareja D’Angelo saboreando una de las primeras refecciones en el salón del recién-inaugurado Sirius. Foto: Daniel D’Angelo.

Estamos seguros que los factores más importantes que hacen un barco de crucero proporcionar buenos recuerdos a sus tripulantes están relacionados a la existencia de equilibrio entre el área social y los áreas de pernocte. Quien posee un salón con mesa fija capaz de hospedar seis personas, un baño confortable e una cocina de dar envidia a propietarios de otros barcos, y por otro lado tener una cabina privativa con sofá y cucheta de matrimonio, seguro no irá sentir deseo de cambiar de barco por cualquiera razón que sea.

Sirius navegando en el Río de La Plata. El barco es bien fácil de ser conducido por una o dos personas y su gobierno es liviano como una pluma. Cortesía: Daniel D’Angelo

La tribu de los amigos de la clase Samoa 28 está se quedando bien numerosa. Solamente de blogueros relatando sus construcciones tenemos cinco con links de nuestro site. Son ellos en esa secuencia: Everest, Sirius, Caprichoso, Furioso y Baleia. En cado uno de ellos se puede seguir el relato completo de las obras hasta el punto en que se encuentran hoy, y por los textos se puede sentir el orgullo y cariño que cada uno tiene por su realización. Entre eses el primer a terminar fue Sirius, del geólogo argentino Daniel D’Angelo, un constructor amateur que jamás hiciera un barco antes. El suceso del trabajo puede ser medido por el facto de poco después de terminar el barco Daniel partió con su familia para un crucero al otro lado del Río de La Plata, visitando el sur del Uruguay, en un crucero inolvidable, cuando hizo exploraciones en rincones paradisíacos, solo accesibles por barcos de recreo. No es de sorprender que la familia D’Angelo tenga se quedado definitivamente conquistada por el crucero a vela.

El Samoa 28 Terrius es muy lindo. En esa foto él está fondeado en el canal entre el continente y la isla de Anchieta, en litoral norte del estado de Sao Paulo, Brasil. Cortesia: Bernardo Sampaio

La clase Samoa 28 a pesar de ser bien reciente ya está firmemente establecida. Hoy tenemos constructores en los más diversos países, con muchos barcos casi concluidos y algunos ya navegando. El que es más gratificante para nosotros es saber que todos los constructores están contentos con la opción que hicieron. Como el prestigio de un determinado modelo depende de la satisfacción de sus propietarios, tenemos todo para creer que la promisora carrera del Samoa 28 esté solamente empezando.


Samoa 28 Terrius hace un crucero de diez días

La clase Samoa 28 comienza a mostrar su cara. Ahora es Bernardo Sampaio, el propietario del Terrius, segundo barco del proyecto a ir para el agua, y primero en Brasil a navegar, quien nos relata su primer crucero más prolongado, diez días navegando por el litoral norte del Estado de Sao Paulo, Brasil.

Diez días a bordo del Terrius. El primer crucero prolongado jamás se olvida.

Bernardo nos envió ese e-mail muy simpático que reproducimos a seguir:

Hola amigos de la oficina B & G Yacht Design.

Acabamos de llegar después de diez días de vacaciones a bordo del Terrius, poniendo nuestros pies en tierra solamente para comprar agua y hielo. Fue simplemente espectacular, el velero es una casa flotante. Tuvimos días maravillosos con sol y viento, y también tuvimos una frente fría que nos ha obligado a quedarnos en el fondeadero por unos días. Hicimos navegadas sensacionales, cuando en algunas ocasiones llegamos a marcar en el GPS 8.3 nudos. Amigos que vieron y sacaron fotos del barco, se quedaron encantados con su desempeño. Algunas veces me recordé de mi monotipo "Holder", un verdadero caballo de raza.

 

Terrius navegando en la ceñida. Bernardo está feliz con el desempeño del barco. Sus informaciones son inestimables para nosotros de la oficina B & G Yacht design, una vez que la clase está solamente naciendo.

Es impresionante como el Terrius se queda sedoso cuanto más rápido navega. Pudimos sentir mucha seguridad en la ceñida más abierta. Mi esposa no quería retornar a nuestra casa en el fin de las vacaciones. Siguen algunas fotos sacadas después de un desayuno cerca de la Isla de Anchieta. Espero conseguir algunas fotos sacadas de otros barcos de amigos para enviar. Abrazos Bernardo Sampaio.

El primer gusto de un crucero prolongado. Terrius fondeado en las proximidades de la Isla de Anchieta,
litoral norte de Sao Paulo

***

Durante un tiempo el Sirius, primer Samoa 28 a se quedar concluido, reinó solo en la clase, navegando en aguas del Plata. Aunque otros Samoas 28 no se quedaban concluidos, todas las novedades venían de Argentina. Nuestro amigo Daniel D'Angelo tiene aprovechado al máximo su velero. Otro día nos contó que en una regata, venia con la preferencia en rumbo de colisión con un velero de fabricación en serie. Después de tener alertado el adversario sobre una probable colisión, como no hubo una alteración de rumbo por parte del otro barco, la colisión fue inevitable. Se pasa que en cuanto Sirius sufrió solamente unos arañazos, el otro barco tuvo su cubierta separada del casco desde la proa hasta su manga máxima. Al menos como gladiador el Sirius fue el vencedor en esa fecha.    

De ahora en delante la clase Samoa 28 deberá tener muchas novedades. Son varios barcos casi terminados, próximos de ser inaugurados. En nuestros links tenemos tres blogs de constructores de Samoas 28: Samoa 28 Caprichoso, Samoa 28 Furioso y Samoa 28 Baleia. Eses tres barcos están prácticamente en la misma etapa de construcción y sus dueños son grandes entusiastas de la clase. Sus trabajos son una buena prueba que la construcción amateur de un de eses veleros es un desafío que proporciona gran placer a los constructores al punto de desearen compartir con otros sus experiencias. Y a contar con las informaciones de Daniel y Bernardo, cuando los barcos estén navegando, la felicidad irá aumentar.


Samoa 28 Terrius: últimas novedades

La clase Samoa 28 está empezando a mostrar su cara. Ahora ya existen dos barcos navegando: el Sirius, perteneciendo a Daniel D’Angelo, de Buenos Aires, Argentina, y también el recién-inaugurado Terrius, de Bernardo Sampaio, lanzado al agua en Ubatuba, Estado de Sao Paulo, Brasil.

Desarrollamos ese proyecto para ser un barco para aquellos que desean vivir a bordo por largos períodos o para aventurarse en travesías marítimas. No es fácil obtenerse un barco de 28 pies con esas características y tal vez sea por eso que el Samoa 28 comience a se constituir en uno de nuestros campeones en ventas para la construcción amateur (vea los links en nuestra pagina de enlaces de los sites del Baleia, Caprichoso, Furioso y Sirius).

Como la clase es muy joven, aun es poco conocida, pero eso comienza a se cambiar rápido, principalmente después de la buena participación del Sirius en la última edición de la regata Buenos Aires - Punta del Leste, cuando se probó ser un excelente velero en vientos fuertes y mucho mar.

Que nuestro constructores de Samoa 28 están excitados con la posibilidad de temprano estar navegando con sus barco no hay la menor duda. Uno de ellos, Rafael Haddad, adquirió los planos en octubre 2009, e a pesar de la construcción aun no estar terminada, se inscribió en la Regata Recife - Fernando de Noronha, una de las más prestigiosas en América Latina, que irá se realizar en septiembre. Deseamos buena suerte a Rafael y nos quedaremos encantados si él conseguir realizar su intento de participar con un barco de la clase en esa que es una de las más fascinantes regatas oceánicas que existen.

Otro constructor de Samoa 28, Ubiracy Jardim, de Macaé, Estado de Río de Janeiro, Brasil, es más un que seguro está ansioso por terminar su obra. Luis Gouveia, de la oficina B & G Yacht Design (Roberto Barros Yacht Design en Brasil) en enero, 2010, viajó desde Singapur, donde ahora la oficina está ubicada en carácter provisional, para Río de Janeiro para pasar la pascua en familia. En esa oportunidad decidió visitar la obra del Baleia en Macaé para ver como caminaba la construcción, llevando con él su hija Juliana. Entonces Ubiracy terminara de cerrar el casco con los strips del meollo. Ahora el casco ya está revestido externamente con fibra de vidrio y pintado con primer epoxy, listo para ser volteado. ¡Y que construcción bien hecha está realizando nuestro cliente!

En enero January, 2010 Luis Gouveia hay venido de Singapur hasta Río para pasar la pascua en familia. En aquella ocasión visitó el Baleia llevando su hija Juliana con él. Ahora el casco ya está concluido, listo para ser volteado.

Varios otros Samoas 28 ya tienen sus cascos concluidos, algunos ya estando casi listos para ir para el agua, de manera que en futuro próximo tendremos más novedades sobre la clase, probablemente la primera siendo sobre la inauguración del Ruthwutte. Si Rafael consigue realizar la regata, eso será un gran hecho, mereciendo gran conmemoración de su parte y de nuestra parte también, pues eso representa un gran incentivo para los otros constructores.
Por ahora vamos pasar el e-mail que Bernardo, el constructor de Terrius nos envió:

Últimos ayustes antes de la botadura. Con ese Samoa 28 tan bien-hecho en el agua podemos esperar un rápido progreso en popularidad para la clase.

El Mayo, 15, mi Samoa 28 Terrius fue inaugurado. Fue como el nacimiento de un hijo, tan grande la emoción. Nuestros amigos invitados para el evento se quedaron fascinados con la hermosura del barco y el conforto del arreglo interno. Ya lo testamos en cortas salidas y el barco parece deslizar en el agua con gran facilidad. Aun estamos haciendo los últimos ayustes en la arboladura e instalando algunos equipamientos.

Ya estacionados en el ancladero, las personas de los barcos a nuestra vuelta siempre nos preguntan que modelo es ese y cual su eslora, si 32 o 33 pies. Gustamos de ver sus caras de espanto cuando decimos que es solamente un veinte-ocho pies, construcción particular. Estamos aun aprendiendo poco a poco como él navega, una vez que nuestro tiempo libre es limitado, debido tenernos dejado muchas cosas para hacer con el barco en el agua, tanto en la instalación eléctrica, como en la hidráulica. También estamos instalando un bímini. Salimos para una navegada corta, casi sin viento, eso con el barco totalmente cargado, con los depósitos llenos y cuatro tripulantes, mismo así él caminó a dos nudos marcados en el GPS. Mi esposa está amando el conforto ofrecido por la cocina y apreciando preparar refecciones a bordo. Hicimos una salida hasta las playas de la isla de Anchieta con cinco adultos a bordo.

Pudimos entonces constatar la practicidad de la plataforma de embarque en la popa y sentir como es conveniente para retornar a bordo después de un buceo o para traer cosas para bordo.
Tan luego tenga nuevas experiencias, principalmente cuanto al desempeño, contaré para ustedes.
Saludos a todos
Bernardo

La consagración de todo el trabajo: la botadura.

Esas son las primeras novedades sobre el Terrius. Estamos ansiosos para saber más sobre él y tan luego Bernardo nos envíe un nuevo e-mail, publicaremos aquí. Él estar contento con el barco ya es razón para nos dejar felices.


Samoa 28 Sirius en Punta del Leste

Sirius, el primer Samoa 28 a navegar, fue construido por su propietario, el geólogo argentino Daniel D’Angelo. Sirius es el mejor ejemplo de una bien sucedida construcción amateur, y ahora que ya está navegando hace más que un año, está demostrando cuanto rápido y marinero es. Por la primera vez Daniel se aventuró en una regata oceánica al participar de la Regata Buquebus, entre Buenos Aires y Punta del Leste. El e-mail que Daniel envió para Roberto “Cabinho” Barros, escrito por él en portugués, cuenta como fue esa regata y la anterior en que también participó dos semanas antes:

Oi Cabinho,
Ha bom tempo que não escrevo para voce!...o que aconteceu foi que desde que voltei para casa não parei de velejar com o Sirius.
Como tinha te falado antes, entrei naquela regata das 100 milhas do Rio de La Plata, junto com dois amigos. A largada foi embaixo duma tempestade com vento acima de 32 nós e chuva...uma beleza para o Sirius que logo enseguida, mesmo partindo muito mal, começamos a ultrapassar barcos que tinham saido uns 20 minutos antes. As duas primeiras pernas foram na orça e conseguimos chegar ate a terceira colocação da serie, mas virando a ultima boia (la no Uruguai) o vento rolou e enfraqueceu, permitindo ir em popa, coisa que para nosso gennaker não foi nada bom. Acabamos a regata na sexta posição, tendo dessistido por causa do mal tempo mais da metade da frota, incluindo um barco afundado.

El Sirius navegando em el Rio de la Plata con el gennaker nuevo

Chegando em Buenos Aires o vento sumiu de vez e ficamos boiando 3 horas para concluir a regata...muito azar para nos!!
Quinze dias depois eu e um dos meus tripulantes nos inscrevemos na regata Buenos Aires - Punta del Este. O teste de mar estava prestes a ser feito finalmente!...mais 180 milhas para a quilha do Sirius e para mim a experiencia de velejar em dupla durante duas noites, no mar...muita coisa para um novato construtor amador!
O pronostico era de ventos fracos e como acostumado partimos muito mal...mas muito mal mesmo!!....formos os ultimos em passar a raia!

A partida foi as 18hs da sexta 4 de dezembro e meia hora depois o vento começou aumentar ate ficar na faixa dos 20 nós vindo do leste, ou seja de cara. Aí é que o Sirius começou a andar. Ao mesmo tempo a onda curta de nosso Rio de La Plata começou a crescer e o castigo aos barcos foi impiedoso. Muitos barcos começaram a dessistir. Outros optaram por chegar perto da costa uruguaia. Nos ficamos do lado Argentino o que resultou ser a melhor escolha, embora as ondas foram do dobro do tamanho.
O Sirius orçava a 6 nós com todo o pano acima, então tomamos a primeira forra de rizos e ali conseguimos melhorar a performance do barco subindo para 7 nós. A noite toda foi uma pauleira total mas o barco aguentou muito bem e a gente tambem, mesmo dormindo muito pouco e comendo quase nada. Ao meiodia do sabado ficamos ao traves de Montevideu e uma calmaria nos deixou boiando duas horas e meia. Ali, barcos mais leves e com mais pano começaram a se aproximar. Nos aproveitamos para preparar uma refeição e tentar descansar um pouco.

Começou a se estabelecer um vento sul muito frio que permitiu andar a 6 nós com uma forra de rizos, a qual foi tomada devido a proximidade da noite e ao pronostico de tempestade. Como ja estabamos perto do mar as ondas eram mais amplas e mesmo ventando acima de 18 nos dificilmente recebemos alguma borrifada de agua.
Pela primeira vez consegui ver a fosforecencia da agua e as famosas noctilucas!!..show!!
As 5 horas da manha do domingo 6 de dezembro estavamos cruzando a chegada, felizes, muito cansados e famintos!! Velejar no mar é outro mundo!!.

Ficamos oitavos na serie e 28 na geral (total 15 barcos na serie e 57 barcos na classe).
Quando deixamos o barco na amarra de Punta del Este e tiramos fotos dele, rimos da comparação: a maioria tinha montes de roupas e colchonetes pendurados por tudo quanto e lado secando ao sol....no Sirius so tinha duas toalhas que usamos apos tomar banho!!

Sirius en Punta del Leste

Amanha estamos saindo Carina, Florencia e eu para Punta del Este para fazer uma velejada de prazer por la. Na sexta sai meu companheiro da regata Alberto para trazer o barco desde Montevideu para La Plata. As meninas voltam de barco de passageiros.
Enfim...nesses ultimos 20 dias o Sirius fez mais milhas que em toda sua vida!!
Em anexo seguem algumas fotos antigas e uma em Punta del Este.
Abraços.
Daniel
Pulse aqui para saber más sobre el Samoa 28


Clase Samoa 28 progresa rápidamente

La clase Samoa 28 nos sorprende a cada día por la manera rápida que viene se expandido. A toda hora recibimos fotos de cascos siendo volcados, de interiores siendo construidos, o aun de barcos casi prontos para ser lanzados en el agua.

Obviamente nos quedamos contentos con esas informaciones. Saber que esa clase está atrayendo tantas personas es muy bueno para nosotros que consideramos ese barco una opción diferenciada en la construcción amateur de veleros de crucero oceánicos.

Uno de eses barcos es Baleia, que Ubiracy Pereira Jardim construye en Macaé, estado de Río de Janeiro. Siendo un auténtico constructor amateur, Ubiracy descubrió un gran placer en enfrentar ese desafío, al punto de tener creado un blog relatando sus experiencias: http://barcobaleia.blogspot.com, donde relata cada paso de su construcción. Su iniciativa es muy buena para la clase y también para incentivarlo a proseguir su obra con ritmo acelerado.

Baleia ya tiene el casco casi todo cerrado

A pesar de que solamente tuviese empezado la construcción en Febrero, Ubiracy aun encontró tiempo para construir otro proyecto de nuestra oficina, el dinghy Andorinha (Golondrina en portugués), proyectado para ser hecho por el método costure y pegue, uno de nuestros más populares diseños (Siga el blog: http://barcoandorinha.blogspot.com )

De Blumenau, Santa Catarina, Brasil, recibimos fotos de la operación de volteo de otro casco de Samoa 28, el  Everest de Moacir Teobaldo Ribeiro. Siempre que recibimos buenas fotos de una fiesta  de volteo enviada por uno de nuestros constructores, sentimos ganas de escribir una nota en nuestra sección de novedades como gesto de reconocimiento por el hecho realizado.

Mismo aquel que nunca atentó hacer una construcción amateur puede valorar cuanto emocionante es esa ocasión. Ese es un marco importante en el camino de realizar el sueño de poseer un velero de crucero construido con las propias manos.

Tal vez en la importancia del acontecimiento esté la razón para ser tan fácil conseguir un grupo de amigos y simpatizantes para ayudar en la operación. En esas ocasiones manda la tradición que un asado, regado a mucha cerveza, sea ofrecido a los participantes, pero pobre del anfitrión que sirva el asado antes de la maniobra. El mínimo que se puede esperar en eses casos es el desaparecimiento misterioso de algunos ayudantes, o en casos más graves, algún imprevisto en la operación    

Sacando el Everest del galpón

Publicamos hace poco tiempo el volteo de un MC28 ocurrido en Seattle, Estados Unidos, y en esa materia mostramos la estructura armada para dar vuelta al casco. No sabemos decir si las fotos sirvieron para  inspirar nuestro cliente, pero si ese fue el caso, podemos decir tratarse de una ayuda virtual globalizada hecha por un amateur del otro hemisferio sin que uno nada sepa sobre la existencia del otro!

Everest listo para ser virado

La estructura hecha sobre el casco para voltearlo fue más difícil de hacer que el volteo propiamente dicho, que en el caso de Everest fue operado con la ayuda de una grúa.

A pesar del barco antes de volcar ya pueda ser visto internamente, bastando para eso curvarse y mirar para dentro, es fascinante constatar la curiosidad de las personas en saber como será cuando esté en la posición definitiva. Tal vez sea la sensación que ya se tenga un verdadero barco!

Moacir Teobaldo tuvo el cuidado de preparar la superficie externa del casco  hasta conseguir una terminación impecable, tal como una casca de huevo. En esa fase él tuvo la ayuda de la fuerza de gravedad y el conforto de trabajar en una posición más favorable. Otra decisión correcta fue la de impregnar internamente los listones de de revestimiento del casco con resina epoxi, el que impide que la madera trabaje por dilatación o contracción por absorción o pérdida de humedad, causando tensiones indeseables.

El casco ya volcado antes de la remoción de los moldes internos

La única precaución que Moacir Teobaldo deberá tomar es lijar la superficie interna ya impregnada antes de iniciar la laminación del interior del casco, pues el epoxi es tan vitrificado que a pesar de tener una adherencia fantástica, no adhiere en el mismo sin que la superficie sea lijada.

Otro constructor de Samoa 28, ese ya vendo la luz en el fin del túnel, es Bernardo Sampaio, de São José dos Campos, estado de São Paulo, Brasil. Su barco, el Sailor II, está casi pronto y breve deberá ser inaugurado. Bernardo está construyendo en Ubatuba, en  el conocido paraíso turístico de la Costa Esmeralda, que va desde Isla Bela, estado de São Paulo, hasta Angra dos Reis, en el estado de Río de Janeiro. Bernardo tiene nos informado regularmente sobre los progresos de su obra, y a juzgar pela calidad de las fotos, su construcción es de primerísima clase.

Siendo Ubatuba un importante centro náutico, con varias marinas y centenas de veleros de crucero, es comprensible que exista una cierta curiosidad por parte de la comunidad náutica local, especialmente por parte de los otros constructores de Samoa 28 que construyen sus barcos en las proximidades. Como probablemente Sailor II será el primer barco de la clase a quedarse pronto en territorio brasileño, no apenas en la región norte del estado de São Paulo, pero en todo el Brasil, muchas personas están aguardando ansiosas esa inauguración, que seguro irá recibir una materia en nuestra página de novedades.

Superestructura del Sailor II antes de aplicar el poliuretano

A Bernardo y otros constructores de Samoa 28, de San Paulo y otros lugares, deseamos que luego estén navegando. Estamos publicando esa materia principalmente con la intención de ministrar una inyección de adrenalina en todos los constructores de Samoa 28 en los diversos países donde estén construyendo.

Sailor II listo para recibir el quillote

Sin embargo, el mestre de los mares de la clase es el geólogo argentino Daniel D’Angelo, constructor del Samoa 28 Sirius, www.velerosirius.com.ar , fabricado en el jardin de su casa en City Bell, grande Buenos Aires. Sin experiencia anterior, Daniel constuyó un barco tan bueno, que terminó por hacerlo conocido por la comunidad amante de la vela de crucero en todo el Río de La Plata, o quizás más lejos, una vez que su sitio en Internet es muy visitado en America Latina y Península Ibérica.  

La “tripulación” participó activamente de la construcción del Sirius en el jardín de casa. Karina y Flor, esposa y hija de Daniel, disfrutan el inmenso volumen del casco en el inicio de la fabricación del interior

Daniel hizo la botadura de su barco en  octubre, 2008, y desde entonces ya realizó dos viajes hasta Uruguay y una al delta del Tigre, siempre causando buena impresión, sea por las líneas del casco, sea por el conforto interno, u aun por el buen desempeño, especialmente cuando navegando en condiciones más duras de viento y mar.

Daniel ya participó de varias regatas tiendo ganado algunas en su clase, la de los barcos sin spinnaker. Para ese verano su plano es subir la costa de la América del Sur, probablemente hasta Angra dos Reis, cuando sin duda será recibido en todos los ancladeros por donde se quedar con admiración y curiosidad, principalmente por se tratar del primer Samoa 28 a navegar, después de construirlo en el jardín de su casa.

La Plata-Riachuelo-Colonia-La Plata, 6-11 de enero de 2009 - Daniel D’Angelo

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La Plata-Riachuelo-Colonia-La Plata, 6-11 de enero de 2009
Daniel D’Angelo

Teníamos planeado hace un tiempo hacer unas mini-vacaciones a bordo del Sirius en Riachuelo-Uruguay para las cuales emplearíamos 6 días. Como seria la primera vez que estaríamos tanto tiempo en el barco, fuimos preparándolo de acuerdo a lo que consideramos necesario.
La idea era partir el martes 6 de enero antes del amanecer para navegar un poco de noche pero la carga de las provisiones, agua, bote auxiliar (el Siriusito), reposeras, sombrilla, juguetes y bicicletas llevo mas tiempo del pensado y acabamos partiendo a las 8 de la mañana. El auto fue lleno a full de cosas y dentro del barco ni se notaba donde estaban!!...es mas…sobraba muchísimo espacio, ocupamos el 10% de la capacidad de estiba!!

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Con el waypoint de la boya de recalada de Riachuelo cargado en el gps hicimos un rumbo directo  aunque nos costaba creer lo que nos mostraba la ruta ya que no conseguíamos ver la entrada al Riachuelo aun con binoculares!
La navegación fue muy tranquila y a vela todo el tiempo solo apoyándonos en el motor al llegar a la costa uruguaya que, como de costumbre al mediodía, carece de viento.
Cuando tuvimos la boya de recalada a la vista, pusimos proa al viento, bajamos las velas y entramos tranquilamente a motor por el estrecho canal franqueado por dos escolleras de piedra.

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A medida que avanzábamos observamos que el lugar estaba muy concurrido llegando a contabilizar mas de 90 embarcaciones, la mayoría de ellas veleros. Saludamos a un par de barcos conocidos y continuamos rumbo al muelle de madera para dejar los papeles en la prefectura uruguaya y de paso conocer un poco el lugar. Luego retornamos y nos fondeamos cerca de la entrada al Riachuelo, amarrados por proa a un árbol y por popa con dos anclas. Después de terminar con el fondeo, coloque la carpa para tener sombra y Carina preparo el almuerzo.

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Riachuelo es un lugar al que hay que ir si o si con un auxiliar. Como no teníamos otra opción llevamos al Siriusito y un remo tipo kayak, lo cual hacia aun mas “pintoresca “ nuestra presencia en la zona. Florencia en la proa, Carina en la popa, yo en el medio remando, mas sillas, sombrillas juegos de playa y bolso era digno de ser visto!!. Así remando hasta la punta de la escollera y luego retornando hasta la costa, desembarcamos en una playa de arena llena de gente y con un paisaje de ensueño: en el agua varios veleros fondeados y a nuestras espaldas un bosque de pinos y cipreses que convidaban a internarse bajo su sombra.

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Cuando estaba terminando de bajar las cosas de mi “auxiliar” se me acerco un muchacho preguntándome si este “había sido más fácil de construir que el 28 pies”. . Me sorprendió que estuviera al tanto de la construcción, de la cual se había enterado por una nota en la BAB que contó como había sido la historia del Sirius. Después de conversar un rato del tema comenzaron las mini-vacaciones en la playa, jugando bastante con Flor en la arena y tomando baños en el río, donde el agua es mucho mas clara que de nuestro lado. El día estaba muy caluroso y el agua tenía una temperatura agradable, así que nos pasamos la mayor parte del día en el río.
A las playas de Riachuelo solo se acceden por barco, así que las personas dejan todas sus cosas ahí mismo (sillas, sombrillas, optimist, tablas de windsurf, etc…),  en completa tranquilidad, sabiendo que nadie ira a tocarlas. En los tiempos que corren esto me pareció fantástico, así que también dejamos nuestras cosas allí mismo y de paso darle un poco mas de espacio al Siriusito!
Riachuelo cuenta con baños públicos y duchas con monedas, por lo que habría que ir hasta el otro extremo para bañarse, cosa nada difícil teniendo un auxiliar con motor, pero a remo la cosa se complica bastante ya que eran mas de 2 km solo de ida. Como el Sirius tiene una bomba presurizadora de agua, desconecte el extremo que va hacia la canilla del lavatorio del baño y coloque una manguera con una pistola regadora de jardín. Con la carpa de sombra colocada mas una cortina de baño, nos bañábamos directamente en el cockpit, yo con el agua fría de los tanques y Carina y Flor con agua caliente de una ducha solar (bolsa negra con agua calentada por el sol) que había comprado por las dudas. En 30 minutos estábamos los tres limpitos y perfumados, listos para cenar, sin esperar por las largas colas que se formaban en las duchas de tierra!!
Durante la primera noche y la madrugada del día siguiente se manifestó un pampero (viento muy fuerte del SW) que me dejo muy nervioso ya que los dos anclas que había lanzado por popa habían garreado por no haber previsto viento desde este cuadrante. Solo presos por proa, el viento nos hizo bornear tirándonos hacia la costa. Sin poder dormir por causa del ulular del viento y por sentir cada tanto el golpe seco del quillota contra el fondo, decidí salir a acomodar el barco. Avise a Carina que estaba saliendo y con el chaleco de seguridad puesto, cobré las dos anclas garreadas, las subí al Siriusito y reme hasta el medio del riachuelo para lanzarlas. De vuelta en el Sirius espere a que las anclas hicieran cabeza  y comencé a sacar al barco de esa incomoda posición. De a poco quedamos transversales al riachuelo y libres del golpeteo en el fondo. Ahora si a dormir, no sin antes tratar de descubrir de que se trataba el ruido de “raspado” que se escuchaba dentro del barco. Aparentemente eran peces que estaban comiendo las algas adheridas al fondo, los cuales nos acompañaron con su serenata todas las noches que estuvimos fondeados.

La mañana siguiente amaneció como si nada hubiese acontecido durante la noche. Un cielo despejado con un sol abrasador presagiaba un día de playa fabuloso. Pero antes del placer, le dedicamos un tiempo a fondear mejor al Sirius, ahora con dos cabos cruzados por proa y las dos anclas de popa bien abiertas. Como la tarea nos llevo bastante tiempo y la temperatura iba en aumento decidimos quedarnos a almorzar abordo y después ir a la playa en donde pasamos otra tarde genial, terminando con una caminata por el bosque de cipreses, hasta llegar a una zona de dunas, planeando continuar al día siguiente pero en bicicleta. De vuelta al Sirius, ritual del baño, cena y a la cama.

Por primera vez dormimos hasta muy tarde y entre desayuno y fiaca se hizo próximo el mediodía. Para no hacer grandes desplazamientos, decidimos ir a la playa del este, que nos quedaba mas cerca ya que queda del lado de donde estaba la proa del barco o sea escasos 10 m. Después queda un trecho de 300 m que se hacen caminando. Allí no había absolutamente nadie. La playa entera para nosotros. Todavía no descubrimos porque la gente de los barcos no la usa. Es una playa extensa, limpia, con la arena bien compacta ideal para jugar al fútbol o a la paleta. Aprovechamos para caminarla en toda su extensión y disfrutar un poco del agua. Cuando pinto el hambre volvimos al barco, no sin antes intentar fotografiar un lagarto de considerable tamaño que había visto la mañana anterior y que al aproximarnos salio huyendo sin dejarse fotografiar.

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A la tarde cancelamos la ida en bicicleta a las dunas y nos quedamos en la playa con el resto de la gente. Después del baño decidimos ir hasta el muelle para comprar hielo, ya que las botellas con agua congelada que habíamos traído ya estaban derretidas. Así salimos los tres cambiaditos abordo del Siriusito, remando los 2 km que nos separaban del muelle y para peor con viento en contra. Por suerte tenia a Flor en la proa que me cantaba canciones para darme fuerza y seguir remando. Cuando al fin llegamos dejamos paga una barra de hielo y nos fuimos caminado hasta la granja Arenas que queda a 17 cuadras del muelle, en donde hacen comidas a pedido además de vender numerosos productos artesanales y contar con un museo de artículos insólitos: lápices, llaveros, latas de aluminio, ceniceros, tarjetas de teléfono, frascos de perfume, etc…algunas de estas colecciones detentan record Guinnes. Volvimos al muelle, retiramos la barra de hielo y de nuevo al Siriusito, remo mediante retornamos a nuestra casa flotante, esta vez con viento a favor. Esa noche la cena fue una degustación de los quesos y salames comprados en la granja, acompañados por un buen malbec. Dormimos como los dioses!

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Al otro día bien temprano cargue las dos bicis en el botecito y las cruce hacia la playa desde donde luego intentaríamos llegar a Colonia por un camino de tierra (12 Km). Una vez mas el Siriusito se porto de maravillas, ahora haciendo las veces de “carguero”. Después de un buen rato en el agua decidimos salir a pedalear un poco, aun con el fuerte sol que había, internándonos en la sombra del bosque de cipreses. Anduvimos unos 4 Km cuando a Carina se le corta la cadena de la bicicleta. Como teníamos un cabo a mano, continua llevándola a “remolque” con la mía hasta que se nos termino el camino debido a la presencia de un portón de estancia el cual estaba cerrado con candado.

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Vuelta a la playa y ya con hambre intente llegar hasta el muelle de madera con la bicicleta a través de una senda abierta por las vacas, pero no lo conseguí ya que en partes era tan cerrado que se hacia imposible atravesarlo.
Esa noche y organizado por los dueños de otro barco (el Victoria) se hizo una “pirateada” la cual consistía en reunir a todos los chicos de los barcos en los auxiliares y, disfrazados como piratas,  abordar los barcos que se hubiesen inscripto para intentar encontrar “el tesoro”. Flor con su parche pirata salio junto con más de 30 chicos a la búsqueda de los numerosos tesoros que escondían los barcos. El Sirius fue abordado y su tesoro (marcado con un “X”) saqueado con todo éxito. Así transcurrieron casi dos horas entre saqueos y posterior reparto del “botín”, retornando finalmente cada niño a su barco para descansar y comentar su “aventura”.

Los dos últimos días los habíamos dejado para pasarlos en Colonia y de paso premiarnos con una buena cena en un restaurante, así que ni bien me desperté, comencé la maniobra para despedirnos de Riachuelo y zarpar hacia allá. Casi 5 millas separan los dos puntos así que por el escaso viento de la mañana  debimos apoyarnos en el Yanmar como para no llegar después del mediodía y hacer la navegación más placentera sin tanto calor. Al llegar al puerto de Colonia vimos que estaba casi lleno, con solo un par de lugares libres al borneo, así que como estábamos con “auxiliar”, nos tomamos de una boya para estar más tranquilos sin hacer tanta maniobra para intentar “encajar” a la fuerza al barco en el muelle. Almorzamos abordo y descansamos un poco a la sombra de nuestra carpa, para después hacia la tarde desembarcar con las bicicletas y recorrer un poco la ciudad llegando hasta la playa Ferrando para refrescarnos un poco. Después del baño y la contemplación de la puesta del sol, nos fuimos a cenar a un restaurante para sacarnos las ganas de comer cosas ricas que no se pueden hacer en el barco. De vuelta para el Sirius, helados en mano y a dormir, los 3 muy cansados.

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Desperté temprano y fui a tierra a dejar los papeles en la prefectura y de paso comprar algo para el desayuno, el cual tomamos abordo. Decidimos ir a caminar un poco por la ciudad y hacer tiempo hasta el mediodía para almorzar en Colonia antes de zarpar para La Plata, lo cual hicimos a las 15hs. Izamos la vela mayor aun amarrados en la boya y junto con el motor salimos navegando ni bien nos soltamos de nuestra amarra. Luego de franquear el faro Santa Rita desplegamos todo el genoa y pusimos rumbo a casa. El viento estaba soplando del sur a 15-20 nudos lo que, juntamente con la dirección de la corriente de marea, nos hacia derivar alejándonos de nuestro rumbo ideal. A las 2 millas navegadas ya estábamos dando un borde para corregir este desvío y ganar todo el barlovento posible para no tener que hacer otro mas adelante. Navegábamos a 5,5 nudos de promedio ciñendo lo máximo que podíamos, con el viento cada vez mas intenso y las olas aumentando de tamaño, cuando hacia sotavento vemos aproximarse como un fantasma envuelto en spray  un barco rápido de Buquebús volando  hacia nosotros en rumbo de colisión. Carina, asustada, me pidió virar y salirnos de nuestro rumbo, pero yo estaba seguro que por la velocidad que traía nos iba a cruzar la proa a una distancia segura. Así fue que el “monstruo rugiente” paso a unos 100 m a nuestra frente, lo suficientemente cerca como para dejarnos bien asustados imaginando cosas peores.
Al llegar a la rada del puerto llena de barcos fondeados, nos obligo a dar bordes para no estrellarnos contra los que estaban en nuestro rumbo. Aquí la situación del río estaba cada vez peor con olas muy grandes y desordenadas además del viento que ya soplaba a más de 25 nudos. De repente vemos a un petrolero que comienza a moverse y a esquivar a sus compañeros fondeados, el cual se iría a cruzar con nuestra ruta pero la diferencia con el anterior encuentro era lo errático de su curso. Además no sabíamos si este gigante nos había visto, así que encendí el motor por precaución para escaparnos en caso que modificara su curso. Pasado el nuevo susto solo nos quedaba un barco para esquivar y al fin entrar en las farolas del puerto. Cuando al fin llegamos y como es costumbre, las olas llegaban de todos los ángulos posibles. Aun con el viento sur, las olas las recibíamos de popa, surfeando las mas grandes llegando a unos 8 nudos de velocidad.
Como despedida y antes de entrar al rompeolas de piedra, una ola nos golpeo de costado “bañándonos” a los tres de pies a cabeza. Dimos el aviso de llegada tanto a la prefectura uruguaya como a la argentina y nos dirigimos a nuestra amarra en el astillero Martinoli, en donde bajamos todos las cosas que habíamos llevado y, después de un beso de agradecimiento por los días vividos y la vuelta a casa en seguridad, dejamos al Sirius hasta la próxima salida.

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Samoa 28 Sirius. Nace una nueva estrella.

Samoa 28 Sirius

El cinco de Octubre, 2008, a las diecisiete horas fue inaugurado Sirius, el primer Samoa 28 a ser concluido. Su dueño, el más feliz de los constructores amateurs, Daniel D’Angelo, recibió sus amigos, así como otras personas que acompañaron su saga de tres años de trabajo, para participar de la conmemoración por la botadura de su recién-nacida creación.

Daniel invitara a mi y a my socio y yerno Luis Gouveia para pasar el weekend en su casa y participar de la fiesta, el que nos gustaría mucho poder estar allá. Al fin ese sería un día muy importante para la clase Samoa 28, el día de la botadura del primer barco de esa nueva clase a navegar, pero las mil doscientas millas que me separaban y las cinco mil quinientas que separaban Luis, más otros compromisos, nos impidieron de ir.

Sin embargo, a las cinco en punto envié un e-mail a Daniel, le felicitando por el evento y deseándole mucha suerte.

Claro que no esperaba respuesta alguna por aquella noche, total que Daniel ya tendría tomado algunas tazas de vino y champagne más del que esté acostumbrado, pero cual no fue mi sorpresa al recibir un e-mail con lindas fotos del Sirius, asi como de la fiesta de la botadura. My amigo y representante en Argentina, Adrián Callejón, no se olvido de mi, y envió ese mensaje:

Le cuento que ayer fue la botadura del Sirius de Daniel.
El barco quedó espectaculaaaarrrr !!!!!! Una obra de arte, magnifico.
Acá le dejo el link de algunas fotos del evento y un video de la rotura de la botella.
La verdad que muy lindo momento.
FELICITACIONESSS, tienen un barco más en el agua.

El Lunes Daniel me contestó mi e-mail diciendo que me mandaría fotos de la botadura. Para su espanto le dice que también las tenía para enviarle, pues nuestro servicio de inteligencia yo me lo había enviado. Bueno, ese es solamente el comienzo de la noticia de la botadura. La historia completa vendrá a seguir.

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Samoa 28 Sirius “vuela” por la primera vez.

Samoa 28 Sirius

Daniel D’Angelo, el constructor amateur del Samoa 28 Sirius, ya sacó su barco del jardín de su casa en Buenos Aires, donde lo construyó. Luego el barco será conducido a un astillero profesional para pintura y terminación final. En su site Daniel publicó la noticia sobre la operación de sacar el barco de su jardín para la vereda de la carretera junto a su casa.

Sigue abajo la nota que Daniel escribió:

Llegó el día de sacar el Sirius de casa. Como viene siendo costumbre en esa última etapa, Murphy y sus leyes se hicieron presentes una vez más; el transportista canceló su venida con el trailer. Como la grúa ya estaba pedida, lo vamos a tener que dejar dos días en la vereda.

Afortunadamente el “Chavo” y sus muchachos estaban cerca y nos dieron una mano valiosísima para guiar la maniobra. Ellos habían sido los que dieron vuelta al casco y no habian vuelto a ver hasta hoy.

Finalmente lo dejamos apoyado en el suelo para mayor seguridad. Después se verá como se sube al trailer.

Después de cubrirlo completamente, pasamos la noche, mi vecino Alejandro y yo dentro del Sirius. Dos grados bajo cero fué lo que nos regaló la primer noche abordo!

Traslado Sirius

Primer casco de Samoa 28 casi concluído.
El géologo y constructor amateur Daniel D' Angelo está completando los strips del casco de su Samoa 28. Daniel vive en Buenos Aires, y por el progreso de su obra, probablemente su barco será el primer Samoa 28 a navegar.
Vea abajo la foto del casco..


AHORA SON DOS SAMOAS 28 CON SUS CASCOS CONCLUIDOS

Quien lo hizo el segundo casco fue Bernardo de Oliveira Sampaio, residente en São José dos Campos, São Paulo, Brasil. Quedamos más una vez muy impresionados por la buena calidad del trabajo ejecutado. Ahora, aplicar el tejido unidireccional sobre el strip es el más fácil, por eso esperamos que breve el casco numero dos esté volcado para arriba. Es probable testificarmos una corrida internacional para saber quién será el primero a terminar la obra y estar navegando. Ya tenemos constructores en Brasil, Argentina y Chile con varias obras caminando. Con tanto entusiasmo en tan poco tiempo, luego esa clase estará más caliente que pimienta mexicana.
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